4 Taburetes apilables: el secreto de HOMCOM para ganar espacio sin perder estilo

 Si eres de los que invita a dos personas a casa y ya tiene que sacar la silla de escritorio para que nadie coma de pie, bienvenido al club. 

El juego de 4 taburetes apilables de HOMCOM viene a solucionar ese clásico drama del metro cuadrado.


Esta imagen muestra una cocina de diseño nórdico minimalista y luminoso, estructurada alrededor de una elegante isla central de madera clara con encimera de mármol blanco. Los cuatro taburetes bajos redondos, con estructura de abedul en tono natural y asientos acolchados en tela marrón, se integran de manera armónica alrededor de la barra y de un mueble auxiliar bajo a juego. El ambiente destaca por su paleta de tonos neutros, suelos de microcemento pulido y una alfombra de fibras naturales. Los estantes abiertos con vajilla cerámica, los detalles de repostería bajo campana de cristal y un frutero con granadas aportan un toque orgánico y acogedor propio del estilo scandi.

Son los típicos muebles "comodín" que no sabías que necesitabas hasta que te salvan la cena. Miden unos apañados $40 \times 40 \times 45\text{ cm}$, así que caben debajo de cualquier mesa o en esa esquina muerta del pasillo. ¿Lo mejor? Cuando la visita se va, los apilas todos en una sola torre y ¡pam!, espacio recuperado.


Lo que nos ha gustado (y lo que debes saber)

  • El culete lo agradecerá: No son la típica tabla de madera dura que te deja la marca a los diez minutos. Traen un asiento acolchado de $32\text{ cm}$ de diámetro tapizado en tela transpirable efecto lino, bastante gustoso para charlar un buen rato.

  • Sorprendentemente duros de pelar: A primera vista parecen sencillos, pero sus patas de madera de abedul aguantan hasta 120 kg cada uno. Vamos, que aguantan perfectamente al tío pesado de la familia después de la comida de Navidad.

  • Amigos de tu parquet: Vienen con almohadillas de fieltro en la base. Puedes arrastrarlos sin miedo a dejar el suelo como si hubiera pasado un grupo de patinadores.

  • Montaje a prueba de torpes: Solo hay que atornillar las patas. En 10 minutos los tienes listos, incluso si tu habilidad con el bricolaje se limita a colgar un cuadro con cinta adhesiva.

Es una solución redonda, bonita y súper práctica para no volver a dejar a nadie sin sitio.

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